jueves, 27 de mayo de 2010

Alfredo Casero presenta su espectáculo "The Casero Experimendo, Soloist" en La Plata

“La televisión como arte y como negocio se está muriendo”

A Alfredo Casero le gusta jugar. Le gusta jugar y divertirse. Jugar con su público y ese aspecto lúdico, muchas veces lo traslada a la entrevista, buscando dejar de ser entrevistado para convertirse en entrevistador. Rompe las reglas y las convenciones, lo que hace que cada entrevista con él sea distinta, diferente. Y es ése juego el que también pone en escena en su espectáculo The Casero Experimendo, Soloist, que presentará el próximo sábado a la medianoche en la sala Ópera (58 entre 10 y 11) con un gran despliegue multimedia y musical propuesto por la Orquesta de Tango Astillero.

–¿Cómo será a grandes rasgos el espectáculo?

–Generalmente no digo cómo van a ser los espectáculos porque nacen y van cambiando de acuerdo a un montón de cosas que tiene que ver con la energía que trae la gente, con las ganas que tiene la gente de ver. Es como una fiesta, que si bien, tiene cosas que a veces la gente espera, canto y la gente también ve dibujos animados y cosas que he hecho a lo largo de un tiempo y hay un montón de sorpresas. Son cosas que a veces me guardo porque son cosas que le voy dando a la gente que son seguidores habituales y algunos esporádicos, entonces tenés que tener una variedad para ofrecer.
¿Cómo va a ser? Bárbaro, como siempre. ¿Qué es lo que quiero que tenga? Lo que siempre trato de ponerle, que es una importante carga de corazón, sino estoy cagado. No puedo hacer algo que no me sale del alma hacerlo. Es lo que hago, es con lo que yo me comunico con la gente.

–¿Hablaba en alusión a algunos dibujos suyos que serán mostrados en el show, hay otras cosas que tengan que ver con su historia pasada?

–Todo tiene una historia de muchos años atrás. Pero en realidad, todavía no lo sé. Si vos me preguntas ¿qué me gustaría a mí mostrar?, primeramente prefiero guardármelo porque sino cómo le digo a la gente cómo va a ser el show si lo va a venir a ver. El show va a ser como es, que la gente tiene que venir a ver para hacerlo porque la gente pone también esa energía para poder hacerlo. Hay público más receptivo y poco demostrativo, o hay público con menos demostración pero que quieren cosas más profundas que yo se las doy sin parar siempre que puedo. Sé que está muy bien, que va muy bien y que La Plata es una plaza a donde voy siempre que puedo y yo le pongo mucho corazón porque hay mucha gente joven. Lo que trato es de poder alinearme con la gente con lo que la gente está haciendo, romper un poco con los miedos a quedarse estático, demostrar que con muy poco se hace mucho y que con mucho no se hace un carajo. Es un acto muy humilde pero muy personal.

–¿Cómo definiría el ejercicio teatral que realiza con este espectáculo, ya que no podría definirse como improvisación? Me refiero a esto que plantea de ir modificando la escena de acuerdo a la percepción de la gente.

–Eso no se llama "improvisación". La improvisación es la respiración, vos inhalás aire y no sabés si te vas a morir, la vida es improvisación. La vida tuya en este momento, exhalás aire y tenés que agradecer por eso, porque este momento. Mi idea, mi visión...ah entonces es así. Entre el verde y el violeta... ah entonces es el rojo. No es que estoy improvisando. Decir lo vas improvisando es decir, para el común de la gente, pensar que es algo que uno lo va inventando en el momento, cuando en realidad tiene en el fondo, un profundo cariño humanístico para con la gente.

Es mi forma de hacer humor, me cago en la televisión, a la televisión no le interesa que yo tenga acceso a lo que estoy tratando de darle a la gente. Es lo que yo siento, no es que ni me la creo, ni nada. Esa es mi idea, mi proyección, de proyectar lo que quiero y lo que me gustaría.

–¿Después de Tratame bien, qué no le brindó la televisión para seguir estando ahí?

–Nada, la tele es un medio, no es el fin. Sí es algo más, un elemento más que me sirvió para que la gente supiera qué hago. Ahora estoy haciendo las cosas cabeza a cabeza. Esto significa trabajar en el teatro, explicarte a vos qué es lo que hago o explicarle a un señor que se detiene a preguntarme qué hago. A escuchar y a trabajar así, es la mejor manera que la gente vaya comprendiendo qué es lo que pienso y lo comparta o no.

–¿El teatro le permite eso?

–El teatro me permite que haya un gran semillero de gente que imite mis imperfecciones eternas y que lo único que haga es transmitir mi alegría profunda.

–¿Quiere mostrar algo que la tele no le permite pero a través del teatro sí lo puede hacer?

–A mí la televisión nunca me coartó para nada, excepto el aparato televisivo, los dueños de la televisión. Pero no importa porque es un negocio que está muriendo, como negocio y artísticamente está muriendo.

–¿Y el Casero cantante?

–Disfruta mucho cantando canciones en griego, pero ahora estoy enganchado en un proyecto. Estoy haciendo una escuela grosa en San Luis, creí que era en Córdoba pero es en San Luis, una escuela que se llama de Casero Experimendo, hago ahí experimendos, todo lo que significa llevar a cabo el proyecto. Ahí van grupos de diez personas que van trabajando en algo específico relacionado con el arte y también hay grupos de otra gente, la cual se trabaja sobre la idea de cada una de las personas. Y eso es un acto artístico porque la vida entera es el arte, toda la vida.

Fuente: Diagonales