miércoles, 26 de mayo de 2010

El encuentro de dos apasionadas

Noemí Frenkel y Marta Bianchi dan vida a las dos escritoras y les otorgan un profundo valor a los textos

Las figuras de Alejandra Pizarnik y Silvina Ocampo, en un texto sensible dirigido por Lía Jelín

Mujeres terribles. Dramaturgia: Marisé Monteiro, Virginia Uriarte. Intérpretes: Marta Bianchi y Noemí Frenkel. Música original: Martín Bianchedi. Dirección de arte: Tito Egurza. Vestuario: René Diviú. Asistente de vestuario: Romina Mengarelli. Operación de video: Eduardo Bergalli. Stage manager y asistencia de dirección: Edgardo Ariel Alba. Dirección general: Lía Jelín. En el Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551). Miércoles, a las 20. Duración: 60 minutos.
Nuestra opinión: muy buena

Dos escritoras y un mismo tiempo. Dos almas convulsionadas frente a una sociedad que pareciera no posibilitarles desarrollarse, en lo personal, con la integridad necesaria. Silvina Ocampo y Alejandra Pizarnik, dos criaturas tan opuestas, en apariencia, se cruzan en el escenario de la sala Enrique Muiño del Centro Cultural San Martín. Lo hacen a través de un inteligente material textual construido por Marisé Monteiro y Virginia Uriarte. Fragmentos de obras de las autoras (rescatados de poemas y relatos), cartas, pensamientos, posibilitarán reconstruir unos momentos de la vida de ambas. Juntas, crecían intelectual y afectivamente y, a la vez, un conflictivo amor las separaba.

Es muy desgarrador el planteo de la pieza. En la descripción de cada personaje hay señales muy fuertes acerca de sus conductas y resulta muy atractivo para el espectador descubrir a esas mujeres a través de sus propias palabras, casi confesando lo más íntimo de sus vidas. La escritura las definía en extremo y también las protegía de un mundo exterior que las acosaba y parecía doblegarlas con fuerza, sobre todo a Pizarnik, quien terminó suicidándose.

La dirección de Lía Jelín es sumamente sensible. Guía a sus actrices con mucha habilidad haciendo que cada una de las palabras que dicen encuentre la expresión perfecta en el cuerpo. La tensión y el ritmo de la escena resultan muy ajustados y, entonces, ese doloroso y visceral mundo femenino trasciende con fluidez, provocando desconcierto a veces, pero nunca dejará de emanar pasión.

Dos fuertes actrices

Marta Bianchi (Silvina Ocampo) y Noemí Frenkel (Alejandra Pizarnik) dan vida a esas mujeres encontrando la exacta profundidad que sus personalidades merecen. En sus acciones y, sobre todo, en la forma de valorizar esos textos, ellas descubren una riqueza expresiva que las proyecta con fuerza.

La exquisita dirección de arte de Tito Egurza y la sutil música de Martín Bianchedi completan una experiencia espectacular creativa, en la que no puede soslayarse una profunda investigación sobre la intimidad de dos seres notables dentro de las letras argentinas.

Las funciones se enmarcan dentro del ciclo Mujeres en la Literatura, que se completa con una muestra fotográfica curada por Sara Facio y un conversatorio, luego de cada función, en el que alternativamente Elsa Osorio y Solange Camauer reflexionan sobre la creación de Ocampo y Pizarnik.

Carlos Pacheco
Fuente: La Nación