jueves, 27 de mayo de 2010

Laura Clide dirige la obra "El zapato indómito"

La citibelense presenta el espectáculo en el Teatro La Lechuza

Con muy buena acogida por parte del público, este mes se estrenó la obra "El zapato indómito" (de Leo Maslíah) en la sala de La Lechuza, con la dirección de la citibelense Laura Clide.

La pieza se presenta los domingos, a las 20.30 en el teatro del centro platense. El grupo de City Bell de La Lechuza, presenta, también durante mayo, los espectáculos infantiles: "Sirenita un sueño hecho realidad" , "La Bella Durmiente" y "Aladin", espectáculos ganadores del concurso de la comedia municipal de la ciudad de la plata años anteriores.

Hace más de 50 años que el Teatro La Lechuza promueve en la ciudad de La Plata el teatro independiente y más de 10 que en City Bell desarrolla cursos con la coordinación y dirección de Laura Clide.

Allá por 1998 se inicia la actividad en este lugar de donde los fundadores del teatro La Lechuza viven desde hace varias décadas.

De sus primeros talleres surgieron dos actores, Javier Pastorino y Roberto Manuele, quienes trabajaron juntos en "Mateo" de Armando Discépolo en el 2003, luego en "Pieza 27" con la dirección de Andrea Etcheverri y ahora inician este tercer trabajo juntos.

Luego de hacer "Pieza 27", básicamente un drama, se habían prometido como dupla actoral una comedia. Así fue que recibieron la propuesta de Laura Clide para dirigirlos con un texto de Masliah: "El Zapato Indómito".

"EL ZAPATO INDOMITO"

En este trabajo, con el humor característico del autor uruguayo, se tratan los aspectos despiadados del negocio, sus conductas estereotipadas, la monotonía y rutina laboral de la que los actores salen con improvisados juegos con los que se divierten y divierten al público.

La puesta que realizan rompe en dos momentos la cuarta pared para decirnos que estos personajes seguramente están entre nosotros, basta prestar un poco de atención a nuestro alrededor para reconocerlos. Un tema recurrente en Masliah es el aspecto relativo y subjetivo del tiempo, que aparece detenido en el texto de esta obra, pero no así en la interpretación que hace que vuelen los 55 minutos que dura la misma.

La puesta se complementa con una escenografía que esconde sorpresas y que acompañan muy bien la iluminación de Manuel Ferrando y el sonido de Mariana Gómez.

Fuente: El Día