martes, 1 de febrero de 2011

¡Ay, ministro!

PEDRO TRUJILLO

El ministro de Gobernación declaró recientemente: “Que no se puede pensar solo en seguridad”. Escuchar esas palabras amerita algunos comentarios y consideraciones, además de ser preocupantes y poco esperanzadoras. No se focaliza, como debiera, en su tarea de seguridad, sino que está pensando en otras áreas de gobierno, lo que le permite aquella afirmación que también le sirve para justificar el desvío presupuestario que comenta.

Emplea el tecnicismo de que “no se hacen transferencias, sino que se ceden espacios presupuestarios”, para argumentar que decide quedarse sin Q567 millones, cuando su departamento es uno de los menos eficaces, más cuestionados, carga con cerca de seis mil cadáveres anuales y en torno a cien delitos diarios denunciados. Es como aquel gringo a quien le pregunté cuál era la diferencia entre delete y erase, y que tras poner cara de desconcertado me contestó: la verdad, no lo sé; pero te puedo asegurar que en ambos casos se borra todo. Es decir, con una u otra justificación, el dinero no estará nunca disponible para atender los desafíos pendientes.

El ministro Menocal “piensa” como si fuera presidente o le hace el juego a su jefa. Mira problemas generales, en lugar de centrarse en los suyos y buscarles remedio, aparentando ser tan comprensivo con médicos y maestros que cede su techo presupuestario para gremios con desconocidos propósitos. Si hubiese ido a algún entierro de los asesinados, a diario se habría dado cuenta que debería velar más porque su ministerio cuente con los medios necesarios para combatir la violencia y que, en su caso, el Ministerio de Educación o el de Sanidad no deben inquietarle mientras en el suyo no solucione las enormes y preocupantes dificultades con que cuenta; o bien, puede prescindir de su escolta y de su carro blindado para ser consecuente con lo que dice: ¡mira lo que hago y no lo que digo!

Patrullas que no se emplean fueron compradas hace un año, están aparcadas y todavía sin rotular, ¡emplee ahí el dinero!; se intenta, ¡por cuarta vez!, construir una cárcel de máxima seguridad, ¡emplee ahí el dinero!; el presidente se desgañita pidiendo una reforma fiscal para que tengamos seguridad, porque necesita más presupuesto, ¡emplee ahí el dinero!; las motos de la Policía son incapaces de seguir delincuentes porque son pocas, malas o no tienen para gasolina, ¡emplee ahí el dinero; se cuestiona el bajo salario de los funcionarios policiales, ¡emplee ahí el dinero; las comisarías adolecen de lo básico para un desempeño profesional decente, ¡emplee ahí el dinero!; los dormitorios policiales son indignantes, ¡emplee ahí el dinero! Y así podríamos seguir recordándole múltiples lagunas en el desempeño de su deber, la mayoría “justificadas por el bajo presupuesto” con el que dice contar, aunque decide reducir su techo presupuestario en beneficio de otros, cuando esa no es su misión ni de quien desde la sombra exige recursos para Cohesión Social.

Cada vez que usted niega el uso de los fondos que le fueron asignados y aparece un cadáver, su conciencia le debería reclamar desde el fondo de su alma. Este año, que ustedes han calificado de exitoso en su gestión, “únicamente” han asesinado —según sus datos— a cinco mil 960 personas. Dígales a sus familias que redujo su techo presupuestario porque los maestros, los médicos, los peludos o la señora se lo pidieron. Al menos sea honesto con ellos. ¿Cuáles serán los comentarios de doña Helen Mack?, porque no se puede estar “en misa y repicando”, tal cual el dicho sentencia.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 01 de febrero 2011.