martes, 1 de febrero de 2011

“Los narcos” no son problema

Estuardo Zapeta

Mis argumentos los resumo aquí, ya que considero importante una comprensión racional del fenómeno del “narcotráfico”.

El sábado 29 de enero participé en un juvenil, alegre y sabatino programa denominado Apartamento 7, el cual se transmite por Canal 7, y el objetivo era exponer mis “radicales y controversiales” ideas acerca de la legalización de la producción, distribución, comercio y consumo de drogas en Guatemala, y en el mundo.
El mercado target de este show -—adolescentes y jóvenes—jamás, creo yo, habían escuchado acerca de una approach tan radical y diferente al tema de “las drogas”.

Mis argumentos los resumo aquí, ya que considero sumamente importante continuar una lucha por una comprensión racional del fenómeno del “narcotráfico” y sus efectos “colaterales” que nada tienen que ver con “narcos”, sino con una insostenible y falsa moralidad, con una oportunista legislación, y con la hipocresía de los “gringos,” quienes siendo los principales consumidores, y quienes más beneficiados saldrían con la legalización de las drogas, se niegan siquiera a considerar el tema por miedos puritanos que ya vivieron durante Prohibition, pero que hoy no ven.

Primero, “el vicio no es delito”. La base de toda la política pública antidrogas ha sido criminalizar el vicio. Ojo, que no he dicho que “el vicio es bueno”, sólo he dicho eso, y repito, que “el vicio no es delito”. Si hiciésemos de cada vicio un delito, entonces, por ejemplo, la cárcel estaría llena de “glotones”, y las hamburguesas, las pizzas, y el pollo frito fuesen productos sujetos de persecución penal; sin embargo, criminalizar esas comidas no evita el vicio ya que glotones siempre habrá, así como drogadictos.

Segundo, “toda prohibición aumenta exponencialmente el precio del producto o servicio prohibido”. De hecho, los legisladores aquí, en México, Colombia, o Estados Unidos, saben eso, pero aún más, ellos salen beneficiados de esa escalada artificial de precios, y por eso muchos primero prohíben de un lado, y del otro son “socios” de los narcos.

Tercero, “el temor de lo que podría pasar no tiene sentido, porque ´ya está´ pasando”. Un contraargumento insensato a mi propuesta es que la legalización pondría a disposición de los jóvenes las drogas. Por favor, en cuál mundo viven quienes así piensan. Las drogas “ya están” a disposición de cualquiera.

Cuarto, “toda persona tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que quiera, una vez no viole los Derechos de Vida, Propiedad y Libertad de terceros”. El que quiera meterse cuanta droga pueda, si no violenta Derechos de terceros, pues que lo haga si así le place, y que se va a morir, seguro que sí, por mula, pero no por “delito”.

Quinto, “el mayor consumidor –Estados Unidos—ha externalizado una guerra sin sentido hacia Guatemala”. Y lo más sorprendente y ridículo es que de las 400 toneladas que pasan por aquí y llegan a ese país, parecen sólo crear “capos” al sur del Río Grande, pero no al norte. Cómo entra, camina, se distribuye, comercializa, y negocia la mayor parte de la droga en USA es todavía un misterio, porque parece que “los malos” sólo están en el sur, no en el norte. Hipócritas.

Sexto, “la legalización es la única y la correcta estrategia contra el narcotráfico”. Otras acciones serán negocio de algún político, o peor aún, el show de marionetas de algún narco, o de algún gringo.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día martes 01 de febrero 2011.