jueves, 24 de febrero de 2011

Tergiversando el liberalismo

Federico Bauer Rodríguez

El fiambre que se hace de todas las tendencias liberales.

Los que hemos tomado la tarea de difundir la tesis liberal, ya sea por motivos morales o utilitarios, nos encontramos con cierta oposición que continuamente saca de contexto nuestras propuestas, y las tergiversa con el fin de ganar el moral high ground.

La primera arma de estos comunicadores consiste en hacer un fiambre de las distintas variaciones de la escuela de pensamiento que llamamos liberal, y atacar al liberalismo en general con las fallas indiscriminadas de cualquier versión de las mismas.

Entre las muchas variaciones encontramos el anarco-capitalismo y el randianismo, con las cuales no simpatizo, el minarquismo y el liberalismo clásico, con las cuales sí simpatizo. Para nuestros detractores es muy fácil utilizar argumentos válidos en contra de los seguidores de Ayn Rand, pero yo no soy uno de ellos. Igualmente, tampoco estoy de acuerdo con los monetaristas de Chicago, pero a mis detractores eso no les importa.

Generalmente nos acusan de querer acabar con el Estado y vivir en la “anarquía” del mercado, pero eso es totalmente falso, por los dos lados. Reconocemos la importancia de un Estado fuerte en los temas relacionados al Estado de Derecho, y a su rol subsidiario pero con limitaciones. Creemos que el Estado debe dar prioridad al tema de seguridad y justicia, y una vez resuelto esos temas dedicarle recursos a los compensadores sociales como salud, educación, vivienda y previsión social.

En cuanto a dejar al mercado todos los aspectos de la vida en sociedad tampoco es cierto, pero la asignación de recursos escasos que no tiene alternativa, si es que se quiere obtener eficiencia económica. Las socialdemocracias responsables (nórdicos y otros), utilizan el sistema de mercado capitalista con el fin de obtener los mayores recursos que sirven para financiar sus programas sociales.

Una vez creada la riqueza debemos integrar a otras disciplinas profesionales, con el fin de optimizar su uso desde el punto de vista social, pero meterle sesgos no económicos en el proceso de generación siempre tiene consecuencias no deseadas. Desafortunadamente, es en el proceso de la repartición de los recursos en donde los políticos actúan buscando su permanencia en el poder y no el beneficio de la comunidad, y aquí sí estamos todos los liberales opuestos al clientelismo.

Que los liberales satanizamos al sector público y sus instituciones es otra crítica común, pero en realidad lo que satanizamos es la corrupción y la ineficiencia, ya sea pública o privada.

En el InfoIGSS me acusan de demonizar a las instituciones públicas, pero en mis columnas he tratado de proponer soluciones para corregir fallas en instituciones públicas y privadas por igual.

La diferencia estriba en que cualquiera puede criticar a una institución pública por dos razones, la Constitución nos protege y la información es pública. En el caso de las empresas privadas solo podemos atacar al sistema mercantilista en general, pero no podemos apoyar nuestros argumentos con información privilegiada de casos particulares. En el caso del IGSS, son ellos los que han publicado que si no se hace cambios, el sistema colapsará en el 2021, no lo inventé yo. En su número 57 del 20/1/2011 del InfoIGSS, encontramos noticias alarmantes del sistema de seguridad social en Europa, pero no es aumentando la edad de retiro sino transformando el sistema como se corrige el problema. Urge permitirle a los trabajadores que puedan escoger su sistema previsional y de salud.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periodico", el día jueves 24 de febrero 2011.