lunes, 7 de marzo de 2011

Campaña de prestigio

Marta Yolanda Díaz-Durán

En todos los sentidos. El fin de la misma es defendernos de las acusaciones infundadas que nos hacen los fiscales de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), encabezada ayer por Carlos Castresana y hoy por Francisco Dall’Anese. Una farsa a la cual se prestó, entre otros, Carlos Enrique Morales Monzón, Director General de Radiodifusión y Televisión Nacional y Director de la Radio Nacional TGW.

Queda claro que Morales Monzón es empleado por el actual gobernante, Álvaro Colom, una de las personas señaladas por el abogado Rodrigo Rosenberg como responsable del asesinato de Khalil y Marjorie Musa. Acusaciones que nunca fueron investigadas por la CICIG. Sólo fueron negociadas. Probablemente pensó Castresana que todos en Guatemala nos íbamos a quedar callados. Pensó que todos somos ingenuos o hipócritas, políticamente correctos, seres serviles que se postran ante aquellos que ostentan el poder. Se equivocó, como tantas veces, Castresana. Y ahora se equivoca Dall’Anese.

La nuestra es una acción pública, no secreta ni a escondidas, ninguna conspiración. Una acción legal que busca poner en su lugar a quienes se pliegan a los poderosos y venden su honor. Una demanda interpuesta por Estuardo Zapeta, Pedro Trujillo, Gabriel Orellana y la presente escribidora. Cuatro de los nueve acusados de formar parte de una campaña de desprestigio en contra de, entre otros, la CICIG, según Dictamen Pericial de Morales Monzón, supuesto experto cuya imparcialidad no es creíble por ser, repito, empleado del actual gobierno. Una acusación falsa, sin evidencias, y una obvia violación del debido proceso y de la presunción de inocencia. Una violación al derecho a la libertad de expresión protegido por el artículo 35 de nuestra Constitución.

Decidí formar parte de la querella penal señalada porque considero mi nombre mi bien más preciado. Un apellido heredado por mis antepasados y que dejaré a mis descendientes. Participo a pesar de que considero que hoy la justicia en nuestro país más que ciega se encuentra fracturada, casi en estado de coma, más aún después del paso de la CICIG por Guatemala, ente que ha pisoteado lo poco de institucionalidad, propia de un Estado de Derecho, que había en nuestro país.

Yo decido mi destino. Todos enfrentamos retos y obstáculos en nuestra vida. La diferencia en los resultados obtenidos es consecuencia de cómo decidimos enfrentarlos. Es esa decisión, en especial cuando las circunstancias nos son adversas, la que representa la verdadera medida de una persona, de nosotros mismos, y la que nos distingue del resto. La que muestra de qué material estamos hechos y cuáles son los principios que rigen nuestra vida. Los retos nos ponen a prueba. Como bien lo dijo el político y escritor decimonónico francés, Marie-Henri Beyle, más conocido como Stendhal: “Puede adquirirse todo en la sociedad, excepto el carácter”. Ese lo cultivamos cada uno de nosotros siendo virtuosos y enfrentando sin miedo a los mentirosos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día lunes 07 de marzo 2011.