jueves, 10 de marzo de 2011

¿El destape?


JORGE JACOBS A.

El martes, Sandra Torres de Colom finalmente hizo pública su candidatura a la Presidencia de Guatemala. Durante tres años lo han negado con todas sus fuerzas, pero era más que obvio desde el inicio de la actual administración que su objetivo principal era continuar usufructuando el poder la mayor cantidad de tiempo posible a través de la reelección, siguiendo el ejemplo de sus amigos del sur.

Creo que hay que analizar la candidatura de Torres de Colom desde varios puntos de vista. Primero, el constitucional. A mi mejor entender su candidatura es inconstitucional, debido a la prohibición existente en el artículo 186. Entiendo que el debate actual se centra en que los constituyentes no fueron lo suficientemente categóricos en la redacción del mismo y debieran haber incluido expresamente el término “cónyuge”, pero como no lo incluyeron, entonces los uneistas dicen que la prohibición “rodea” a la primera dama, pero no la incluye a ella, y se respaldan en toda una argumentación en relación con la “formación de grado”.

Esa argumentación desprecia completamente el principio sobre el cual se basa dicha prohibición y el “espíritu” por el cual se incluyó en la Constitución, como es el hecho de que los parientes cercanos a los mandatarios tienen la posibilidad, mucho más que cualquier otro candidato, de aprovechar los recursos de los tributarios para hacerse imagen y campaña. Y para comprobar la razón que tenían los constituyentes, solo hay que ver la cantidad de recursos de los tributarios que se utilizaron los últimos tres años en promocionar la imagen de la primera dama.

En resumen, yo considero que la candidatura de Sandra Torres es inconstitucional; sin embargo, soy consciente de que han estado haciendo todo lo posible para que la nueva Corte de Constitucionalidad esté conformada por personas afines a la actual administración, con el objetivo principal de aplanar el camino hacia su inscripción. Por lo que considero que lo que diga la Constitución será irrelevante, ya que la inscribirán contra viento y marea.

Luego está el punto de negar la campaña de Sandra Torres hasta esta semana, estrategia utilizada para debilitar el argumento contra los tres años de campaña ilegal financiada con los recursos de los tributarios.

Lo negaron por mucho tiempo, pero ahora queda claro que todo era una mentira. El pez por su boca muere y en este caso han sido los mismos dirigentes de la UNE quienes lo han confesado. Por ejemplo, la semana antes de que empezaran las “manifestaciones espontáneas”, uno de los miembros del comité ejecutivo de la UNE indicó en declaraciones a Prensalibre.com que Sandra Torres había estado “trabajando por tres años” para su candidatura. También dijo que antes de anunciar la candidatura se haría una campaña masiva para dar la impresión de que era “la gente” la que le pedía que fuera candidata. A esto se añaden denuncias investigadas en medios de comunicación sobre que forzaron a muchas personas a firmar dicha “petición”, bajo la amenaza de ya no darles la bolsa solidaria si no lo hacían.

Por si eso no fuera suficiente, otros dirigentes de la UNE explicaron en una entrevista radial la semana recién pasada que su partido no tenía Plan B; era Sandra o Sandra.

De que va a participar en las elecciones, me quedan pocas dudas, por lo arriba expuesto. De lo que no me queda duda es que falsearon la realidad y utilizaron fraudulentamente muchísimos millones de quetzales de los tributarios para impulsar la imagen de su candidata. Lástima tantas oportunidades perdidas.

Artículo publicado en el diario guatemalateco "Prensa LIbre", el día jueves 10 de marzo 2011.