martes, 15 de marzo de 2011

Etnografía de las tribus políticas


Estuardo Zapeta

Las tribus políticas reúnen a todos los adultos guerreros de los clanes para que decidan quiénes gobernarán.

La metodología clásica en antropología sociocultural es útil hoy para describir a un grupo de salvajes nómadas, matriarcales, polígamos, antropófagos, y semibárbaros que por estos lugares selváticos han decidido tomar el control organizacional de una manera extraña: por medio de la publicidad.

Las tribus políticas, como describiré a estos grupos de semicivilizados, se conforman en polities que ellos denominan “partidos políticos”, y para eso han conformado una especie de Junta tribal shamanística que denominan Tribunal Supremo Electoral.

Estos salvajes han querido no hacer de esa “junta” ni chicharrones ni chuletas ahumadas, sino más bien, este es el único grupo al que todos fingen proteger porque la subsistencia de ellos depende del “oráculo” que dicho “TSE” pronuncie.

Este tribunal lanza su bendición cada cuatro años a este proceso extraño y desconocido para seres más avanzados como nosotros, y que para fines didácticos usaré la palabra “democracia”.

En su lengua nativa, dicen ellos, la etimología de dicha denotación surge de unir los conceptos colectivistas de “pueblo” y de “poder”, o sea que es una especie de religión por la cual el ganador de la competición tiene el derecho de dominar y esclavizar a todos los perdedores y que ellos mismos eligieron y llamaron “elecciones libres”.

En la sociolingüística de esta especie menor, la sola mención de la palabra “democracia” ejerce una magia sobre los interlocutores de manera tal que puede justificar las más obvias ilegalidades dentro de su mismo sistema, y se presta para justificar la esclavitud compleja por la cual los clanes se rigen.

El sistema económico, basado en una esclavitud sancionada por su sistema de Gobierno, tiene como característica un subsistema de “cargo” por el cual los gobernantes no sólo son considerados descendientes directos de algún dios menor, sino que eso les da también el derecho de exigir al pueblo una manutención que ellos consideran “de reciprocidad”, pero que es un sistema unidireccional por el cual el pueblo está obligado a “dar” de su producción, a cambio del servicio de burocracia al que ellos llaman “administración pública”, pero que nuestras observaciones demuestran que el pueblo estaría en mejores condiciones sin ese servicio impuesto, el cual los esclaviza y deben subsidiarlo.

Las tribus políticas que en Consejo de Clanes llaman partidos reúnen a todos los adultos guerreros de los clanes para que decidan quiénes serán los gobernantes. Este proceso muchas veces es fraudulento porque la tribu dominante siempre utiliza los recursos para adornar los templos, edificios públicos, vías de acceso y hasta mandar mensajes por medio de “el tambor de la tribu”, a todos los participantes para que los elijan a ellos.

El poder es en realidad matriarcal aunque sean los hombres los que lo ejerzan, pero recientemente se está dando el fenómeno de presencia pública femenina, la cual estaba vedada por la impureza de la menstruación, según su mitología, pero que ahora es cada vez más pública y que podría teñir de rojo la cohesión del sistema.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día martes 15 de marzo 2011.