jueves, 31 de marzo de 2011

La encuesta


JORGE JACOBS A.

Durante mucho tiempo nos dijeron que toda la gente estaba de acuerdo con su labor. Que solo quienes tenían intereses ocultos que se veían afectados por su presencia tendrían por qué tener algún reparo. Que quienes hablaban mal de ella era porque algún pecado tenían y temían que estos salieran a luz debido al excelente trabajo que iban a realizar. Luego se dedicaron a amenazar y acusar sin pruebas ni fundamento a quien osara ponerse en su camino, mientras que por el otro lado excusaban a los gobernantes de acusaciones que ni siquiera se ocuparon en investigar.
Se creía que podían hacer lo que les viniera en gana porque estaban protegidos por un completo manto de impunidad. Pero se olvidaron de que toda acción en esta vida tiene consecuencias. Algunas las vemos inmediatamente, otras las vemos más adelante en el camino; algunas nunca las llegamos a ver, otras tratamos deliberadamente de ocultarlas de nuestra vista, pero eso no implica que no estén allí.

Lo que sí es cierto es que, tarde o temprano, tenemos que enfrentar las consecuencias de nuestras acciones, y en su caso, parece ser que el tiempo está llegando.

Por si no ha dado todavía, me refiero a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, más conocida como (Cicig). Y las consecuencias a que me refiero se ven reflejadas en la encuesta publicada ayer en el diario elPeriódico sobre la percepción que tienen los guatemaltecos de la justicia en Guatemala.

Es interesante que solo el 3.2% de los entrevistados considera que la Cicig está haciendo muy bien su trabajo, mientras que el 8.7% considera que lo está haciendo muy mal. En pocas palabras genera muchos más anticuerpos que seguidores.

Más importante aún es la respuesta a la pregunta: “¿Considera usted que el trabajo de la Cicig ha contribuido a recuperar la confianza de la gente en los Tribunales de Justicia de Guatemala?”. El 38.2% de los encuestados respondió que no; el 30.9% respondió que sí.

Estos son datos de una encuesta realizada a nivel nacional. Y que, si bien es cierto puede tener y tiene cierto margen de error, como toda encuesta, nos da un aproximado de las tendencias de todas las personas.

Y lo cierto es que la percepción que se tiene de la Cicig no es así como nos la han pintado, de que somos un puñado los que nos oponemos a tan loable labor.

Por supuesto que sus defensores podrán decir que este resultado se debe a la famosa campaña de desprestigio de la que siempre se han quejado, pero que no han podido probar.

En todo caso, si eso fuera cierto, los candidatos actuales deberían tratar por todos los medios de contratar a quien logró armar una campaña de desprestigio tan exitosa como para lograr los resultados que la encuesta arroja.

Lo cierto es que ese resultado no se debe a ninguna campaña orquestada. Yo más bien creo que se debe a que las personas no son tan tontas como algunos manipuladores quisieran que fueran, y no se dejan llevar por todo lo que se les dice, sino que sacan sus propias conclusiones de lo que ven. En este caso han visto muchas de las acusaciones falsas o sin fundamento que tarde o temprano han caído por su propio peso.

Así que si quieren los candidatos contratar a los orquestadores de este resultado, deberán buscarlos en España y Colombia y tratar de que los contrate su competencia. El que tiene oídos para oír, que oiga.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 31 de marzo 2011.