martes, 29 de marzo de 2011

¡Tú conmigo no te casas!


PEDRO TRUJILLO

La solicitud de divorcio presentada por los Colom-Torres amerita una telenovela tragicómica que únicamente es posible en esta parte del mundo, aunque es preciso tener claras las ideas y obrar al respecto. Vaya cuero el de la candidata y su (ex) esposo en sendas entrevistas televisivas donde ella no aclara el tema justo cuando estaba en los juzgados, y él no explica declaraciones anteriores en las que consideraba inmoral su divorcio.

Una postulante cuentista y un presidente incapaz de argumentar sobre el tema no son lo que el país necesita. Con esa conducta fraudulenta aceptan implícitamente lo que negaron cientos de veces: la imposibilidad constitucional de llegar a la Presidencia. Esa confabulación se denomina golpe de Estado técnico, y el objetivo es tomar al poder como sea, incluso vulnerar el orden, manipular normas y hacer interpretaciones fantasiosas y retorcidas. Una vez en “el trono” y teniendo en cuenta lo que están haciendo para alcanzarlo, destruirán poco a poco el país, en nombre de un “pueblo” pasivo, desconocido en número y manipulado en discursos, al igual que ya hicieran Castro, Chávez, Evo, Correa, Ortega, Kirchner, y Zelaya intentara torpemente. Idénticos modelos fascistas de proceder con distintas peculiaridades.

Algunos hablan de “sandrofobia” para desviar la atención sobre el eje central, que no es otro que una candidatura integrada por un grupo de frustrados ideológicos que, lejos de apostar por el ejercicio del respeto y de la democracia que predican, desean tomar el poder e intentan, con una desfachatez sin límites, pasarse por la entrepierna la ley y el estado de Derecho, tal y como demuestran las desafortunadas y lamentables —además de preocupantes— palabras de Orlando Blanco: “La moral en la política hay que apartarla”, algo que el presidente parece compartir con declaraciones similares a las que agrega la ingobernabilidad, sin apreciar que él mismo la genera. Todo se puede esperar de agitadores escondidos detrás de la campaña de la UNE que asustan con la llegada de militares pero que utilizan técnicas que llevaron a otros dictadores socialistas al poder, además de la incompetencia que provoca seis mil asesinatos anuales y otros tantos fallecidos por hambre. En ese equipo que encabeza la candidata —¡que se quiere casar con el pueblo!, como María de los Guardias— hay demasiados enfermos patológicos capaces de cualquier cosa para asaltar el Gobierno y refugiarse en él. Quien anula su matrimonio, disuelve bienes, separa hijos y esposo para ser presidenta —y el otro por permitirlo— merece el más profundo rechazo, un detallado estudio sicológico (o siquiátrico) y calificar la acción de mamarrachada intergaláctica, además de manifiestamente ilegal. Si así se tratan quienes se aman, ¿qué no harán con el resto de ciudadanos que ni conocen ni les importan? Finalmente han dejado ver sus ambiciones, y la (ex) esposa su verdadero deseo, algo planificado por años. No ha sido la oposición, los críticos ni los comentaristas, ha sido ella misma quien ha desenmascarado su ego, su maquiavelismo y la carencia de principios elementales para el ejercicio de la política. Estamos ante un grupo de mareros políticos que prostituyen al país y lo lanzan ridículamente a las primeras portadas de los medios; de bufones profesionales que conceden entrevistas televisadas y con su torpeza, incapacidad, marrullerías y apaños salpican a todos. El Lago de Atitlán, la Antigua, la marimba….., y ahora la candidata, “monumentos nacionales” y únicos que tenemos aquí¿Considerarán la viudez como alternativa? ¡Claro que somos bananeros!

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día martes 29 de marzo 2011.