miércoles, 13 de abril de 2011

Calidad de maestros


Carroll Ríos de Rodríguez

¿Cree usted que nuestro magisterio sindicalizado colaboraría con esfuerzos para asegurar una educación de calidad, dejándose examinar?

La semana pasada, una marcha de “maestros” interrumpió la vida normal en sectores de la capital. Unos días antes, las amenazantes declaraciones de Joviel Acevedo llenaron las páginas noticiosas. No faltaron comentarios sobre la verdadera motivación del sindicalista ni sobre los defectos de las medidas de hecho, ante todo porque enseñan a nuestra juventud que para avanzar el interés propio es válido violentar el derecho de otros ciudadanos. Ahora, mientras el señor Acevedo dialoga con el Gobierno, los docentes pernoctan en el Parque Central y los niños se quedan sin aprender; intente imaginar este contrastante escenario…

Limpiándose la garganta y con pausa, el Ministro de Educación diría algo así: “Contamos con los resultados de la evaluación realizada a los maestros del sistema de Educación este año. Varios rindieron pobremente o reprobaron. La información completa está en manos de los directores de cada escuela para que tomen las medidas de capacitación pertinentes. Los padres de familia tienen acceso a los resultados obtenidos por los distintos establecimientos, aunque no sabrán los nombres de los profesores que rindieron bien o mal; eso es confidencial. El Ministerio pide a los padres que estudien esta información y la usen para inscribir a sus hijos en las mejores escuelas, así como para exigir mejoras en la calidad educativa en cada centro educativo. Aquellos docentes que obtuvieron altas notas serán premiados con bonos y reconocimientos al mérito”.

¿Cree usted que nuestro magisterio sindicalizado colaboraría con esfuerzos para asegurar una educación de calidad, dejándose examinar? Recuerdo que patalearon cuando se buscó evaluar a los estudiantes de tercero y quinto cursos, sabiendo que sus bajas notas revelarían una deficiente enseñanza. También protestaron cuando se quiso aumentar en un año la carrera técnica de profesorado. Emprender tales reformas es políticamente riesgoso por el poder de este grupo de presión, más aún si implica reconocer a los padres como fiscalizadores que actuarán con rectitud de intención. El Programa Nacional de Autogestión Educativa (Pronade) poseía algunas de estas cualidades…y fue eliminado por este Gobierno.

Admito que no inventé el discurso. Lo dio hace días el Ministro de Educación de Chile, Joaquín Lavín. Los ciudadanos allá se enorgullecen de bajos índices de analfabetismo y de la oferta educativa. Evaluar a los maestros es sólo una de las prácticas que elevó el nivel de calidad. En estos días, los candidatos presidenciales en Guatemala nos ofrecen “educación” a secas. Nosotros los votantes deberíamos exigirles una explicación de cómo mejorarían nuestro sistema educativo y cómo superarían los tropiezos que se oponen a la excelencia. La libertad de elección de los padres de familia, la descentralización, la diversidad y la competencia son elementos clave para llegar a más. Como dijera William Butler Yeats: “Educar no es llenar una cubeta, sino encender un fuego”.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "siglo 21", el día miércoles 13 de abril 2011.