martes, 5 de abril de 2011

“Narcocorridos” evangélicos y...


Estuardo Zapeta

Esta guerra contra el narcotráfico no tiene sentido.

Ahora con más fuerza sostengo que debe discriminalizarse y legalizarse la producción, la distribución, el comercio y el consumo de drogas. Esta guerra contra el narcotráfico no tiene sentido. Mil y 10 mil y 100 mil veces diré que la hipocresía más grande es la de los gringos, quienes habiendo pasado ya por el sonoro fracaso de Prohibition no aprendieron la lección.

Pregunto: Qué casualidad que sólo en Guate, México, Colombia, y América Latina hay “capos, cárteles, y narcos”, ¿verdad? En Estados Unidos, adonde llegan 430 toneladas de cocaína, ¿no hay?, y la droga ¿se reparte solita ella? ¿Sólo en Guate hay lavado de dinero?, porque en EE.UU.no hay y a saber qué se hacen las billonadas que produce esa droga... allá nadie lava dinero, ¿verdad?

Gringos hipócritas, pero la hipocresía no es monopolio gringo.

Pidieron unos “pastores” evangélicos que me sacaran de la radio por haber osado a programar un par de “narcocorridos evangélicos”. Pero ese era el menor de sus dolores; el mayor era mi hipótesis acerca de varias iglesias, sobre todo las Mega-Super-Hyper iglesias utilizadas como lavadoras por el crimen organizado, y muchas veces con el consentimiento de los pastores, diáconos, diaconisas, ancianos, servidores y cuanto título se les ocurra de la jerarquía eclesiástica.

Aclaro: soy evangélico, y precisamente por eso me preocupa la supuesta infiltración del crimen organizado en varias misiones, pastorados, ministerios, etc., en esa creciente “industria espiritosa, jacarandosa, y guapachosa”, porque de espiritual tengo mis dudas, que obligan a repensar todo el movimiento evangélico guatemalteco.

Confieso también que los cultos son alegres, y ahora con “narcocorridos evangélicos”, el espíritu ha de mover a los hermanos a “danzar” —porque en la iglesia no se baila, se “danza”— una especie de “quebradita espiritual”, tan “quebradita” como los Valores y Principios que se desvanecen de la otrora iglesia marginal. Tiempos aquellos cuando los evangélicos eran perseguidos por su fe, ahora son perseguidos pero por las mafias para ver cómo se pueden utilizar los grandes imperios “de fe y sanidad divina” para cubrir multitud de pecados.

Cómo deberá leerse ahora el Salmo 23: “El narco es mi pastor, nada me faltará, junto a la costa me pastoreará...” No hombre, si aquí, a este ritmo, las “mega-super-hyper iglesias evangélicas” pararán adorando a Mamón, o a Judas Iscariote, en lugar de a Dios.

Pero si así están las lavanderías evangélicas, perdón digo las iglesias evangélicas, cómo estarán esos otros remansos de paz, armonía, sosiego, hermandad, solidaridad, amor, gozo, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansendumbre y templanza, llamados “partidos políticos”.

Será interesante que con tanto presunto “narco” que agarran en Guate, más de alguno nos cuente a cuál partido, o partidos políticos, financiaron antes, y lo harán hoy. Algunas fotos para ilustrar todo esto no estarían de más.

Insisto: la solución a todo este sinsentido es la legalización de las drogas, y santos en paz. Amén.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día martes 05 de abril 2011.