domingo, 11 de septiembre de 2011

Montoniños se cargan a maestros depresivos



En la mismísima semana en que se festeja en toda la patria educativa el Día del Maestro, en recuerdo a la fecha en que Sarmiento se fue a civilizar indios al cielo, docentes de ultrisísimo progresismo se encuentran en estos momentos recontra bajoneados por las peleas que vienen teniendo sus ídolos de la Vieja Trova Cubana, Silvio Rodriguez y Pablo Milanés, y prometen no salir del baño, envueltos como si fueran una torta de mil hojas con todos los ejemplares del diario Moneditas al Sur.

Según se pudo saber por distintos grupos organizados y mal llevados de montoniños contra los docentes depresivos hubo maestros que durante la semana, cuando se enteraron que Silvio le volvió a contestar a Pablo con una carta escrita en 1970, se largaron a llorar frente al pizarrón en medio un análisis sintáctico, por lo que los montoniños no tuvieron otra salida que pintarse los cachetes con fibras y reventarle la cara, a esos docentes que todavía piensan en hacerse un viajecito a Cuba, con una lluvia de tizas, plasticolas, cartucheras y borradores para ver si reaccionaban.

Otra fuente montoniñeril indica que hubo docentes que se negaban a salir de la sala de profesores y debieron ser llevados a la rastra por toda la escuela para que volvieran en sí, pero a la vez muchos no pudieron retomar sus clases por las innumerables fracturas que le provocaron sus alumnos envalentonados. Otros directamente fueron ajusticiados en el mástil por hordas descontroladas de montoniños con la soga para izar la bandera y después fueron usados como pelota en el picadito del segundo recreo.

Para los días que siguen no es muy alentador el panorama si se tiene en cuenta que buena parte de estos docentes deprimidos hace varios días que se atrincheró en el baño de su casa con el casstete de Silvio y Pablo en vivo en 1984, ese que tiene el fondo rojo, y no hay manera de convencerlos. Les pasaron por abajo de la puerta un disco del Cuarteto Zupay y fue peor, les ofrecieron entradas para ver la Bomba del Tiempo con el Chango Spasiuk y no hay caso, sólo respondieron que si salían iban a profundizar su uruguayismo entrando en una murga rioplatense e indigestándose con Galeanitos a la pizza sin queso. Por ahora lo único que han hecho todo estos maestros es cantar hasta quedarse sin voz “La vida no vale nada”, con la cabeza adentro de su morral de cuero.