domingo, 18 de marzo de 2012

SUBE investiga: Roger Waters, una de cal y una de arena


Martes 13 de marzo, 2012.
El sujeto denominado Rogelio Waters, flaco, entrecanoso, vistiendo una remera negra sin estampa y unos jeans gastados, se constituyó en la estación Leandro N. Alem de la línea B del subterráneo, colocó su tarjeta SUBE a las 12.15 a.m., con un saldo de $12,50, en el tercer molinete, de izquierda a derecha, y caminó hasta el quiosco de diarios donde se detuvo frente a las revistas de caza y pesca. Minutos antes, se detuvo en las inmediaciones del estadio Luna Park, y por causas aún desconocidas, se rio a carcajadas frente al cartel publicitario de Joe Cocker.
Ya en el subterráneo, se sentó en el tercer vagón y ojeó el diario de un pasajero sentado a su derecha, y portador de la tarjeta SUBE N° 1673 3455 3456 6678, quién optó por doblar el periódico y acercarlo a su cara. Llegando a la estación Uruguay, Rogelio Waters colocó dos monedas en libras esterlinas en la funda del violín de un músico itinerante. En la estación Callao, al ver a una pasajera con una prominente panza, portadora de la tarjeta SUBE N° 9987 4485 8765 1209, quiso cederle el asiento pero la misma se negó y realizó un gesto con ambas manos hacia los lados de su cuerpo, que se puede interpretar como que no era embarazo sino gordura.
Sin novedades hasta de la estación Ángel Gallardo, donde se levantó de su asiento y se acercó a los estribos de la puerta mientras le espiaba el escote a la portadora de la tarjeta SUBE N° 1145 8864 3569 0056. En la estación Malabia se bajó de la formación y encaró la salida. En la avenida Corrientes ingresó en varios locales de ropa y salió sin llevarse ninguna prenda, hasta que encontró uno que vendía remeras negras sin estampar y se compró la oferta de 3 por $100. Sin rumbo aparentemente fijo, caminó por Ángel Gallardo hasta Condarco donde dobló hasta encontrar un super chino, de donde salió con unas papas fritas, una gaseosa cola, y un salamín que guardó en la bolsa con las remeras.
Unas cuadras adelante se encontró con el abrazo simbólico a la escuela N° 7, que realizaban docentes y padres de la institución, en protesta por los 221 grados cerrados por el alcaide porteño. Una vez allí, procedió a saludar a los integrantes y a otorgar autógrafos a troche y moche. Entabló charla con varios docentes, prometió en su precario español hablar el tema con el jefe de gobierno cuando tenga que sacarse la foto frente al mural de la avenida Carlos Pellegrini, y les dejó de regalo el salamín del super chino que estaba a punto de vencerse.